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Difícil describir las miles de sensaciones que los trabajadores de la fabrica militar de Río Tercero han sentido en ese momento, tristeza, indignación, adrenalina, miedo, bronca, angustia,… ,cual si fuera un cruel sorteo en el cual uno no quisiera escuchar jamás su nombre.

Quien no fue nombrado sintio inmediatamente el alivio de no haber perdido lo más valioso que es el trabajo, quien cruelmente escucho su nombre explotaba uno a uno en llanto.

No hay mucho más que describir, vea el video por usted mismo…

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