Una familia está creando un bosque nativo en el patio de su casa en San Francisco. Esperan que el patio se convierta en un oasis natural.
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Es en San Francisco. Esperan que el patio se convierta en un «oasis natural», que también pueda ser el hogar y refugio de distintas especies de animales y aves.

Cada región cuenta con una amplia variedad de vegetación autóctona que, con el tiempo, se va perdiendo o transformando. Ya sea por el cambio climático o por la intervención del hombre.

La familia Reinero vive en barrio Las Rosas, en San Francisco, y tuvo la idea de comenzar a plantar árboles y plantas autóctonas de esa zona para recrear un verdadero bosque nativo. Lo curioso es que lo hacen en el patio de su casa.

En ese espacio, amplio según dicen los mentores de la idea, los espinillos, así como tuscas y las «lagaña de perro» ocuparán gran lugar. También una enredadera de pasionaria y muchas otras especies típicas, revalorizando la vegetación de la zona

La familia espera que el patio se convierta en un «oasis natural», en donde también pueda ser el hogar y refugio de muchas especies de animales y aves, que visiten la casa aportando su marco natural. 

Un oasis, en el patio de su casa. (La Voz del san Justo)

Mauro y Paula, junto a sus hijos María, Máxima y Pedro eligieron algunas especies particulares, que se adaptaran al espacio y al clima de esta zona de la pampa húmeda.

Según contaron, con esto quieren generar conciencia ambiental en la sociedad.

De esta manera la familia empezó a hacer una intensa búsqueda de información y de las plantas. «Nos pusimos a buscar algunos rústicos y que se adaptasen bien a este suelo y al clima», dijo García Veritá.

Para los Reinero fue todo un cambio, no solo de mentalidad sino de apariencia en su hogar en comparación con otras propiedades que rodean la suya. «En nuestro barrio todas las casas tienen árboles hermosos y césped; pero ni unos ni otros son del lugar. Decidimos que sea el de esta zona, la gramilla natural que crece en el suelo y las plantas de acá», contaron.

Apoyo del Archivo Gráfico

La fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco y la Región fue fundamental en este plan familiar. La institución, dedicada a la conservación de la historia local y regional, que además cuenta con un bosque nativo propio en sus instalaciones, fue una de las fuentes consultadas por la familia. Además le proveyó semillas para tener en su propio espacio.

Fueron los representantes de la entidad, así como la arquitecta de la casa, Raquel Marchetti, los que hicieron posible que especies como la Pasionaria se volvieran protagonistas y que, sin querer, aves e insectos como loros y mariposas, aportaran su labor natural.

Un aprendizaje en pandemia

«La pandemia nos enseñó a tener otro vínculo con el ambiente. Se convirtió en una oportunidad para aprender otras formas de vida. De hecho, los chicos crearon una huerta, entendieron la importancia del reciclaje y también que las aves no se deben molestar. Todo eso hubiera costado mucho entenderlo en la ´vieja normalidad'», señalan.

Según dicen, intentan que los chicos recuperen y se reconecten con sus raíces; que entiendan por lo que pasaron los que vinieron por estas tierras, como fue el caso del abuelo de Mauro que escapó de la Guerra, y fue la huerta lo que le permitió alimentarse.

Fuente: La Voz de San Justo

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