Fue mediante un oficio rubricado por nuestros representantes electivos que es conservado y resguardado en el Archivo Histórico Provincial.

Córdoba avaló desde un primer momento al Congreso de Tucumán, apoyó las decisiones centrales, pero al mismo tiempo intentó lidiar y lograr un acuerdo con el Litoral, liderado por José Gervasio Artigas, enemistado con el Gobierno Central.

En medio de un clima de conflictos políticos y bélicos nacionales, se decide convocar al Congreso para finalmente concluir con aquello que había comenzado a germinar en 1810: librarse de los lazos de la corona. Y de cualquier otra dominación extranjera.

En un documento (fechado el 28 de marzo de 1816) que se conserva en el folio 45 de la caja 47 del Archivo Histórico Provincial, los cuatro diputados elegidos para representar a Córdoba en esta misión histórica, informan al Cabildo de la ciudad (y por ende a las autoridades) sobre el comienzo de dicho Congreso.

Qué pasaba por entonces
La doctora en Historia, Marcela González, se explaya sobre lo acontecido en el marco local y nacional durante el período independentista: “La situación en 1816 es muy compleja: Argentina ya ha terminado de expulsar a los españoles. Sin embargo, estos conflictos políticos entre Buenos Aires y el liderazgo de Artigas en el Litoral generan permanentes confrontaciones internas. Una vez que se limita el poder Artigas, se convoca a un Congreso que seguirá los pasos siguientes que habían comenzado en 1810”.

Los diputados llegan a Tucumán en 1815. Arriban de a uno, posta por posta. En la ciudad no había lugar donde cabían todos para reunirse, por lo que una mujer de buen pasar — llamada Francisca Bazán de Laguna— ofreció su casa como recinto. Luego de romper una pared, quedó un espacio lo suficientemente grande para que puedan sesionar los 29 congresistas.

El Congreso tiene representantes de casi todas las provincias. Solo algunas del Alto Perú no alcanzan a mandar diputados y los de la Banda Oriental deciden no participar debido a la posición centralista de Buenos Aires.

Se declara la Independencia el 9 de julio del rey de España, pero 10 días después agregan al acta independentista que también nos declaramos independientes de cualquier otra dominación extranjera, “porque rondaba el fantasma de otro poder monárquico que pudiese conquistar el Virreinato, como un príncipe Inca o un príncipe francés”, resalta sobre la proclama.

Quiénes representaron a los cordobeses
Los cuatro diputados respondían al gobernador José Javier Díaz, quien había declarado la autonomía provincial en abril de 1815. Díaz fue elegido por el pueblo. Vota el pueblo, pero no la totalidad de los habitantes, es muy restringido el concepto de “pueblo”. Votaban solo aquellos vecinos que tienen un patrimonio, o una propiedad. “Díaz es un federal neto”, subraya la doctora.

El oficio en cuestión es dirigido al Cabildo de la Ciudad de Córdoba. Una ciudad dentro de la legislación española no podía existir si no tenía Cabildo. El fundador debía nombrar a los cabildantes que representan a los vecinos.

La ciudad se divide en ocho secciones o cuarteles, dentro de éstas el “pueblo” elige a los electores para que voten a los diputados en el Cabildo. Dicha designación se hace en base al censo nacional: es uno por cada 15 mil habitantes. A Córdoba le corresponden cuatro.

Todos tienen estudios superiores de la UNC, que por entonces solo habilitaba dos clases de formaciones: teológica o en derecho. Eran personas de buen pasar económico y al mismo tiempo funcionarios asesores del gobierno local. Salvo Del Corro que era presbítero.