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El «gato» metió la cola y generó un revuelo en la política cordobesa

El «gato» metió la cola y generó un revuelo en la política cordobesa

Lo buscaron negar pero finalmente debieron admitirlo. El pasado 17 de noviembre Mauricio Macri recibió a Martín Llaryora y estuvieron hablando casi dos horas. Dicen que al encuentro lo armó Gustavo Santos. Que Llaryora concurrió con la venia de Schiaretti, viejo socio de Macri. Al enterarse Luis Juez puso el grito en el cielo, si bien cuidó sus palabras en público, dicen que en privado levantaba los techos con sus gritos. Martín Gill, por su lado, salió a recordar a De la Sota cuando dijo «si van a ir con Macri no cuenten conmigo».

Cuando Luis Juez y Rodrigo De Loredo se aprestaban a firmar el famoso reglamento electoral para dirimir las candidaturas de Juntos por el Cambio, sobre finales de la semana pasada trascendió una reunión que mantuvieron el expresidente, Mauricio Macri y el intendente de Córdoba y candidato a la gobernación por el peronismo cordobés, Martín Llaryora.

Había ocurrido el 17 de noviembre, en las oficinas del fundador del PRO, momentos antes que este partiera rumbo a Qatar para su periplo mundialista.

Y se filtró (algunos acusan al mismo Macri del deslíz) justo en el momento en que, por fin, los socios de la alianza opositora cordobesa se aprestaban a firmar el paquete de reglas que contendrá el esquema de resolución de candidaturas para 2023: el famoso reglamento.

Como era de esperar la notícia cayó pésimo en la dirigencia cambiemita mediterranea. Juez aguanto todo lo que pudo y frente a las camaras dijo de manera pausada: “Confunde y molesta. Cuál es el motivo para juntarte con el enemigo de Cambiemos en Córdoba. Me cayó horrible”, dijo el líder del Frente Cívico en una entrevista con Radio Pulxo. Pero dicen los que lo conocen que se sintió traicionado y si bien sabe que no goza de la simpatía del ex mandatario, nunca pensó que este se iba a prestar a una jugada política que vuelva a poner en riesgo la posibilidad de un triunfo electoral.

El senador salió a cruzar al expresidente por el encuentro en sus oficinas de Vicente López con el elegido de Schiaretti para la sucesión cordobesa. «No saben el nivel de enemistad que tenemos con esta gente», dijo mientras que para De Loredo no es un hecho grave pero sí preocupante.

Pero finalmente sucedió y a traves de dirigentes cercanos a ambos, se reactivaron los nexos entre Macri y el gobernador Juan Schiaretti. En el radicalismo y el juecismo apuntan a Gustavo Santos, hoy miembro de la Organización Mundial del Turismo como el alma mater de la reunión entre el intendente y el fundador del PRO. El gobernador fue consultado por Llaryora y dió el OK.

La historia vuelve a repetirse. La prescindencia de la que hizo gala el expresidente estando en el poder del proceso electoral cordobés de 2019 se tradujo en un apoyo implícito a la continuidad de Schiaretti en el poder. No hay un opositor cordobés que no recuerde por estas horas aquella actitud del creador del PRO.

“La injerencia de Macri en Córdoba es posible porque el partido en la provincia no existe. No tiene liderazgos y tampoco dirigentes de peso que se le planten”, lanzó, visceral, otro radical de experiencia sobre la realidad de la coalición y el impacto que tendrá la reunión Llaryora-Macri.

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