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Juntos por el Barro: la interna con De Loredo ya divide a la mesa chica de Juez

Juntos por el Barro: la interna con De Loredo ya divide a la mesa chica de Juez

Los laderos del senador no acuerdan. Uno recomienda resolver la estrategia provincial con Negri y Ramón Mestre. Otro sostiene que hay que priorizar al diputado.

Por: Yanina Passero

Los precandidatos a la gobernación de Juntos por el Cambio (JxC), Luis Juez Rodrigo de Loredo, comparten tertulias políticas con las más amplias de las sonrisas, al punto que el común de los mortales tiene elementos para sospechar que goza de excelente saluda esa sociedad política nacida de otra gran interna aliancista en las PASO de 2021. Lo cierto es que las posiciones no logran flexibilizarse pese al vino y los platos sazonados y las diferencias sobre los caminos que debe seguir el senador ya se filtran en el corazón del Frente Cívico (FC).

Juez y la promesa del radicalismo compartieron otro almuerzo el jueves. Supuestamente, debían encontrar un punto de inflexión entre la obsesión del primero con las encuestas y la tozudez del segundo con la interna. Lo cierto es que los tiempos se flexibilizaron ante la casi certeza de que las elecciones provinciales serán en junio. En la última sesión legislativa del año, Hacemos por Córdoba (HxC) no introdujo la modificación del Código Electoral, necesaria para situar los comicios a inicios del segundo trimestre del año.

Juez ya dijo en declaraciones periodísticas que no habrá internas. La negación escapó de la expresión de deseo para formalizar un bloqueo propio de patrón de estancia. En tanto, De Loredo no da señales de moderar su ambición provincial. Todo lo contrario.

Mucho se ha hablado de las internas del radicalismo; de los problemas que tiene el referente de Evolución para ser aceptado como el nuevo líder del espacio por parte de un resiliente  Ramón Mestre y un imperecedero político como Mario Negri. Poco se ha dicho de los puntos de vista que chocan en el entorno de Juez. Si bien el FC asoma como un partido unipersonal, este liderazgo unívoco de Juez no supone la ausencia de tensiones internas. Algunas de ellas quedaron en evidencia después del almuerzo del senador y el diputado.

Ernesto Martínez Walter Nostrala son históricos colaboradores de Juez. Integran la mesa chica, el círculo de extrema confianza política que alberga también a su hermano, Daniel Juez. Ambos dirigentes tienen una posición muy diferente sobre el manejo de las relaciones con los socios en JxC. Viejos lobos de la política cordobesa, conocen a cada uno de los protagonistas, no sólo de la alianza, sino también del peronismo, donde parte del pelotón juecista registra sus inicios.

Martínez es un abogado de inapelable solidez que acompaña a Juez desde la militancia en las filas del Partido Justicialista y de las fajinas en las barandillas del fuero penal. Esa relación circunstancial evolucionó durante las reuniones embrionarias de lo que se conocería más tarde como el Partido Nuevo, inmediatamente posteriores a la salida del Juez de la Fiscalía de Anticorrupción, durante el primer gobierno provincial de José Manuel de la Sota.

Desde aquel entonces hasta la actualidad es el responsable de encuadrar la estrategia política y la biblioteca jurídica; también de conducir los hilos del FC cuando Juez se desempeñó en cargos electivos. En su rol de presidente partidario, defiende los intereses de Juez en la mesa política de jXc, caminando sobre la delgada línea que separa la postura contraria a la interna y la necesidad de no romper los puentes de diálogo con los actores centrales de este año electoral. Entre otro de los condimentos que componen su perfil, es definido por el entorno como “un buen tipo, con códigos y muy capaz”.

Postura 1: Martínez insiste con que el acuerdo político y electoral debe discutirse con la “orgánica” de la Unión Cívica Radical (UCR). Es decir, con quienes son sus titulares y dueños de la firma: Negri y Mestre. A buen entendedor, el exsenador pretende que lo que decida De Loredo sea un problema del radicalismo y no de Juez. Sostiene que cualquier candidato radical que tenga el apoyo de la estructura logra un respaldo de base de 20 puntos. En consecuencia, desaprueba las tertulias y las conversaciones hasta ahora inconducentes con el evolucionista, por fuera del paraguas de su partido.

Nostrala, con una fama menos generosa entre sus pares, se incorporó tiempo después a la tropa juecista, cuando ya se gestaba la apuesta municipal. Los presentó Daniel Giacomino, radical de extracción universitaria que terminó siendo el compañero de fórmula de Juez en las elecciones capitalinas de 2003, en la que se alzaron con la victoria.

El lazo de Nostrala con Giacomino tenía raíces profundas, al punto que es padrino del hijo mayor de quien pasara de la viceintendencia a controlar el sillón principal del Palacio 6 de Julio. Fruto de esa relación, uno de los consejeros de Juez logró el control de la empresa de trasporte estatal Tamse y presidió después el bloque de concejales juecistas.

La ruptura de Juez y Giacomino quedó formalizada con la salida de su mellizo Daniel Juez del gabinete del que poco tiempo después se declararía como un “soldado de Cristina (Fernández de Kirchner)”. El lugar que tiene hoy Nostrala como consultor de Juez vuelve innecesario contar a quién eligió en la disolución de esa sociedad electoral.

Postura 2: Nostrala, escolta del almuerzo de este jueves entre Juez y De Loredo y de los anteriores, sostiene que su jefe debe priorizar el diálogo con el radical de Evolución. En otras palabras, recomienda simplificar la red de internas de JxC colocando como interlocutor prioritario a De Loredo.

Probablemente Juez encuentre parte de verdad en las dos posturas. Cerrar con la UCR garantiza el aparato partidario que De Loredo todavía no tiene, más allá de su esfuerzo por desarrollar el deloredismo con intendentes y referentes con nombre dentro del espacio. Juntos podría presentarse como tal desde lo formal.

Ahora bien, son varias las voces que plantean una redefinición del enfoque. En decir, encorsetar la discusión en un reglamento supone un plano teórico institucional poco realista porque la cuestión de fondo a resolver es si se renueva o no el acuerdo político entre los ganadores de la interna de 2021.

Fuente: Letra P

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